Llamada a la prudencia

Los conceptos de las estructuras de carácter que ofrece el análisis bioenergético son potencialmente tan beneficiosos como perjudiciales. Y esto es aún más importante de considerar en un contexto de Presencia Integral donde operamos con un estado de consciencia expandido y  profundo. Este contexto multidimensional amplifica aún más el impacto de nuestro acompañamiento e intervención. Todo depende de la intención detrás de nuestra mirada y nuestra intervención. Esto subraya una vez más la importancia de nuestra alineación en la Presencia Integral. El eslogan que aprendí personalmente de Barbara Brennan me  sigue siendo útil para mantener una perspectiva justa en el uso de herramientas de análisis bioenergético: “Las estructuras de carácter no son quienes somos. ¡Son exactamente quienes no somos! “. Con este juego de palabras, nos recuerda que mantengamos nuestra mirada (y nuestra identificación) en el Ser auténtico que es bueno, hermoso, natural, sincero y basado en la realidad. Las estructuras de carácter son los mecanismos, defensas, máscaras y estrategias que nos hacen parecer distintos de lo que realmente somos.

Si el conocimiento de las estructuras de carácter nos ayuda a desarrollar una mayor comprensión de nosotros mismos o de los demás al mantener las actitudes correctas de atención plena (apertura, empatía, compasión, no juzgar, curiosidad, ecuanimidad) entonces este conocimiento nos es útil para acompañarnos a nosotros mismos o al otro de un estado de confusión, frustración o sufrimiento hacia la reconexión con nuestro verdadero ser, que está más allá de la confusión, la frustración y el sufrimiento. Si, por otro lado, usamos este conocimiento para darnos una etiqueta a nosotros mismos o al otro, solo reforzamos las imágenes y creencias, que es lo opuesto al objetivo del camino de la transformación.

Cada vez que criticamos, juzgamos lo que está bien o mal, analizamos o diagnosticamos a otro o a nosotros mismos, creamos una imagen de un enemigo. Cada persona que desarrollada un buen observador neutral puede percibir hasta qué punto creer en los juicios sobre alguien (o sobre uno mismo), condiciona todas las percepciones que uno tiene de esta misma persona. Una creencia siempre busca evidencias para afirmar la creencia. Este mecanismo de autoafirmación de nuestros sistemas de creencias hace girar nuestras mentes en círculo alrededor de nuestras ilusiones mentales y las presenta falsamente como realidad. Necesitamos un alineamiento sólido con el Observador Neutral que atraviesa y trasciende este mecanismo autodestructivo.

 Ike Lasaster (en su Guía para la Comunicación No Violenta para uso de dirigentes y sus colaboradores) explica que las imágenes enemigas crean dos problemas principales: deshumanizan a la persona y, por otro lado, crean exactamente lo que estamos buscando evitar. Etiquetar a alguien estáticamente es limitar todo el potencial de su humanidad y es condicionarla limitándola, la forma en que nos comportamos con ellos. Marshall Rosenberg lo resume diciendo: “Obtienes lo que ves”. Cuando un juicio se convierte en una creencia, nuestras mentes comienzan a filtrar la información disponible para respaldar esa creencia. Esta creencia determina el espectro de nuestras percepciones y se convierte en un mecanismo de refuerzo. Solo percibimos lo que creemos.

Tener imágenes de un enemigo es entonces una señal de que ya no estamos en plena consciencia sino en la cabeza, creyendo lo que nos estamos diciendo a nosotros mismos. Cuando nos damos cuenta de esto, ya se ha dado un gran paso. Estamos menos “atrapados” en estas creencias. Y este espacio le permite a nuestro observador neutral escuchar qué preciosa necesidad se esconde detrás de esta creencia. Si luego nos ocupamos de las necesidades reales, abrimos el camino para que la persona real prospere.

Es por estas razones que ANTES de aplicar el conocimiento del análisis bioenergético, os insto, practicantes de Presencia Integral, a que nos enfoquemos EN PRIMER LUGAR en el Yo Superior específico que se oculta detrás de cada estructura de carácter para forjar un vínculo auténtico con la persona real en el otro Y en nosotros mismos. Luego aprendemos y atendemos las necesidades reales de la tipología de forma más directay evitamos la confusión, la frustración y el daño creado al persuadir necesidades falsas. Al permanecer alineados con los Yoes Superiores, en nosotros mismos y en los demás, persistimos en satisfacer las necesidades reales, lo que siempre conduce a la paz, la armonía, la alegría y la satisfacción. Así, el Ser Superior se encarna y se expresa a través del alma y la personalidad.

Jan Janssen, 6/8/15

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